Suelo con ojos de cielo
Posted by Noctámbula | Posted in | Posted on 14:13
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Toda mi vida he estado mirando el suelo que estaba pisando e iba a pisar, cuidando cada paso que daba para no tropezar, para no caer. Mirando un suelo gris y monótono que me concentraba en cada uno de mis movimientos. Un día mire hacia el cielo y vi cantidad de cosas nuevas que me sorprendían y cosas que nunca pensé que me podría esperar. Mirar al cielo es precioso y esa sensación es tan sumamente agradable que te de igual cuantos tropezones puedas dar y cuantas caídas puedas soportar.
Pase una temporada sin recordar cómo era el mirar ese suelo monótono y repetitivo que arropaba mis días pasados. Toda temporada tiene un fin. Ese fin llegó con unas nubes tormentosas que encapotaron mis nuevas sensaciones y comenzó a llover. La lluvia era refrescante y alegre y venia acompañada de un nuevo aire que al respirarlo sólo se podía sentir tranquilidad y calma; hasta que la lluvia se fue haciendo cada vez más y más fuerte hasta el punto que dolía en los ojos y en la cara.
Mi obstinación por mantener la mirada alta hacia el cielo no era si no un gesto de esperanza de volver a ver algún día ese cielo que me fascinaba. Pero en un momento de debilidad me resigné a volver a mirar a ese suelo gris y monótono. Bajé mi cabeza con la mirada entrecortada por la lluvia que iba atenuándose y al mismo tiempo descubriendo algo sumamente misterioso que además resultaba emocionante. En ese suelo, mi suelo gris y monótono, el cual la lluvia había empapado, se reflejaban deformes todas aquellas cosas y esas sensaciones que no quería perder por mirar al suelo. Lo mejor de todo ello es que aun se veían mas preciosas si cabía y despertaba en mi nuevas sensaciones. Pero rápidamente volví en mí, al ver todas y cada una de las rozaduras, las magulladuras, moratones y heridas que había sufrido mi piel tras caerse una y otra vez al estar admirando ese precioso cielo.
En ese mismo instante, sentí pena de la estupidez que creía haber cometido pero, es verdad que siempre de toda caída se aprende algo nuevo. Yo aprendí que sólo mirando al suelo podrías no caerte, no tropezarte y evitar el dolor pero también aprendí que no hace falta mirar al cielo para llegar a sentir aquello que anhelamos, aprendí a mirar el suelo con ojos de cielo.



